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Transparencia y Transformación La Plataforma
de la Consulta de 2012 La Consulta es una coalición de trece organizaciones independientes de la Iglesia Episcopal comprometidas a una
paz justa. Venimos a la Convención General de 2012 en Indianápolis con la compresión clara de que la
Iglesia Episcopal se está enfrentando al desafío de ser un vehículo de la misión de Dios en el
mundo en un momento de fragilidad económica, de agitaciones sociales, y de un impulso hacia una doctrina religiosa
regida. Damos gracias por la identidad bautismal y la vida común de nuestra Iglesia encarnada y expresada en el ministerio
de todo bautizado en el gobierno de nuestra Iglesia. Este gobierno de todos los bautizados ha permitido, durante generaciones,
a esta Iglesia responder a los desafíos de los tiempos y servir como modelo de gobierno inclusivo y sensible a la entera
Comunión Anglicana. Ya que hemos sido equipados para la misión por medio de este gobierno bautismal, pedimos
a toda la Iglesia a comprometerse en la transformación de nuestras propias vidas, de la Iglesia, y del mundo según
las promesas de nuestro pacto bautismal. Por lo tanto, retamos a la Iglesia Episcopal, reunida en esta Convención
General 2012, a que viva más plenamente dentro de las cinco promesas de nuestro Pacto Bautismal: 1. Continuar en la enseñanza y comunión de los apóstoles, en la fracción del
pan y en las oraciones. Afirmar nuestra eclesiología bautismal y restaurar la
Confirmación como una respuesta pastoral efectiva para hacer frente a puntos clave de la vida cristiana. Apoyar autorización de ritos litúrgicos de bendiciones para pactos entre dos personas
de mismo género. Adoptar cambios en los cánones que apoyen la
igualdad de matrimonio. Trabajar por la eliminación de la ley federal
de Estados Unidos de la Defensa del Matrimonio y apoyar la igualdad del matrimonio civil. Apoyar más igualdad de género en el libro “Holy Women, Holy Men” (Santas, Santos).
2. Perseverar en resistir al mal, y cuando caigamos en el pecado, arrepentirnos
y volver al Señor. Luchar por la abolición de la esclavitud moderna
de personas, especialmente el tráfico de mujeres y niños. Defender
los derechos de los trabajadores a organizarse. Insistir en la contratación
justa y transparente y el trato de personas que trabajan en el Centro de la Iglesia, incluyendo a los trabajadores de mantenimiento,
como un modelo de trato justo y humanitario. Trabajar activamente para lograr
una reforma migratoria integral y compasiva. Continuar en la lucha para terminar
con el racismo y toda forma de prejuicio y opresión, incluyendo el sexismo, el heterosexualismo, la homofobia, y la
capacitación. Renovar el llamado a toda diócesis y seminario episcopal
a exigir el entrenamiento en contra del racismo. Incluir en el entrenamiento
“Safe Church” (Seguridad en la Iglesia) una orientación contra la violencia domestica, intimidación
a otros, y maneras apropiadas de responder. Luchar activamente para terminar
con la discriminación de transgénero en todas sus manifestaciones. 3. Proclamar por medio de la palabra y el ejemplo las Buenas Nuevas de Dios en Cristo. Fomentar nuevas formas de desarrollo de ministerio y liderazgo, especialmente entre nuestros jóvenes y jóvenes
adultos, comunidades de color, y ministerios multiculturales. Apoyar la participación
en la Comunión Anglicana y respetuosamente rechazar el respaldo del Pacto Anglicano. Exigir más transparencia en los informes financieros de la Iglesia Episcopal. 4. Buscar y servir a Cristo en todas las personas, amando a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Apoyar plenamente los Objetivos del Milenio para el Desarrollo de las Naciones Unidas, incluyendo
el apoyo monetario del 0.7% de los fondos de gobierno. Continuar, por parte de
la Iglesia, la participación activa en apoyar nuestras escuelas públicas. Promover involucraciones comunitarias. Luchar para reformar el código
de impuestos de Estados Unidos para que haya justa observancia por parte de todos. Insistir en la ayuda exterior de EE.UU. y en las normas de asistencia militar para asegurar que los derechos humanos
sean respetados. Involucrar a los episcopales e informarles del valor de la actual
estructura de gobierno de la Iglesia Episcopal. 5. Luchar por la justicia
y la paz entre todos los pueblos y respetar la dignidad de todo ser humano. Luchar
para terminar con la violencia contra la mujer, los niños, y minorías de género y de sexo en todo el
mundo. Luchar por la justicia ambiental, especialmente en lo que afecta a las
comunidades pobres y marginadas Tratar de cambiar las prioridades del presupuesto
de Estados Unidos que inflaman la cultura de violencia a expensas de la salud y el bienestar aquí y en el extranjero.
Continuar apoyando la objeción de conciencia selectiva en el ejército.
Pedir a los eruditos episcopales en ética que estudien los cambios tecnológicos
en la guerra moderna, por ejemplo, el aumento de uso de aviones no tripulados y tecnologías emergentes.
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