The 79th General Convention of The Episcopal Church 

We meet in Austin, Texas for the 79th General Convention continuing to bear witness to compassion, justice, and peace in a time of turmoil; we meet as people of the Resurrection and with the unfettered hope for change. In response to the call of the 78th General Convention, our Church leadership has given us a path to follow to become The Beloved Community. There are more steps in this process that we need to take.  Our journey will require the commitment to inclusion of people of all genders, ages, races, abilities, and income levels, and will require the embracing of differences in our Church and society.

Many of our constituents and friends have rightly spent this triennium identifying injustice, lamenting brokenness, and calling for change.  Our next step must be to begin the very long journey of making and implementing these changes.

Therefore, the Consultation challenges The Episcopal Church gathered in Austin, Texas in 2018:

1. To strive for justice and peace among all people and to respect the dignity of every human being

Recognize our Church’s complicity in the suffering of the Palestinian people during the brutal Occupation, and take steps to remove Church investments contributing to the Occupation’s infrastructure.

Advocate for a fair, ambitious, and binding climate treaty and urge the full participation in future meetings of the United Nations Conference of Parties of Climate Change as an active, faithful, and engaged voice for all of God’s good earth.

Continue to support non-discrimination statutes in secular society that include the full range of gender and sexual diversity, and commit to fully implementing our own nondiscrimination policies across our Church.

Recognize our Church’s complicity in gender bias and discrimination, and take action to remedy our past; proclaim that women’s rights issues are human rights issues.

Advocate protecting the integrity of the democratic process by eliminating barriers which suppress access to the voting ballot.

2. To seek and serve Christ in all persons, loving our neighbor as ourselves.

Advocate for a comprehensive solution to the broken U.S. immigration system, specifically supporting the passage of a clean DREAM Act and reinstating Temporary Protected Status designation.

Demonstrate that we are committed to being a voice of Christian compassion, mercy, and justice for immigrants and asylum-seekers by becoming a Sanctuary Church.

Authorize a salary for the President of the House of Deputies, assuring the Church of more equitable opportunities for leadership.

Gather and make publicly available racial/ethnic/gender statistics about episcopal elections;  transgender and non-binary clergy; and their correlation with clergy compensation.

Advocate for strengthening economic safety net assistance, and oppose measures which create barriers to access.

 

3. To proclaim by word and example the Good News of God in Christ.

Remove barriers to full participation in congregational life by making their gender-specific facilities and activities fully accessible to all, regardless of gender identity and expression.

Support in word and action social justice ministries including Jubilee Ministries, and create appropriate staffing.

Appoint a task force focused on implementation of Canon III.1 to affirm, empower, and equip all the baptized in their daily life.

4. To continue in the apostles’ teaching and fellowship, in the breaking of bread and in the prayers.

Support congregations in studying and utilizing the Book of Common Prayer 1979.

Create new culturally sensitive translations of the Book of Common Prayer 1979.

Authorize the proposed Book of Occasional Services 2018 and Lesser Feasts and Fasts 2018, while recognizing the need to develop liturgies that uphold the ministry of all the baptized.

Remove barriers to the use of authorized supplemental liturgies.

Encourage the creation of inclusive liturgies, avoiding gendered language that is exclusively binary.

5. To persevere in resisting evil and, whenever we fall into sin, to repent and return to the Lord.   

Advocate for sane, sensible legislation to decrease our country's gun violence epidemic.

Grow awareness, and work to abolish human sex and labor trafficking, today’s human slavery.

Address the issue of mass incarceration as a manifestation of systemic racism, and advocate for a system of restorative justice.

La 79a Convención General de la Iglesia Episcopal

Nos reunimos en Austin, Texas, para la 79ª Convención General continuando siendo testigos de la compasión, justicia y paz en tiempos de agitación; nos juntamos como personas de la Resurrección y con la esperanza ilimitada para el cambio. En respuesta al llamado de la 78ª Convención General, nuestro liderazgo de la Iglesia nos ha dado un camino a seguir para convertirnos en la Comunidad Amada. Hay más pasos en este proceso que debemos tomar. Nuestro viaje requerirá el compromiso de incluir a personas de todos los géneros, edades, razas, habilidades y niveles de ingresos, y requerirá abarcar las diferencias que hay en nuestra Iglesia y nuestra sociedad.

 

Muchos de nuestros constituyentes y amigos con razón han pasado este trienio identificando la injusticia, lamentando quebrantamiento y pidiendo un cambio. Nuestro siguiente paso debe ser comenzar el largo viaje de hacer e implementar estos cambios.

 

Por lo tanto, la Consulta desafía a la Iglesia Episcopal reunida en Austin, Texas en 2018:

1. Luchar por la justicia y la paz entre todas las personas y respetar la dignidad de cada ser humano.

Reconocer la complicidad de nuestra Iglesia en el sufrimiento del pueblo palestino durante la brutal Ocupación, y tomar medidas para eliminar las inversiones de la Iglesia que contribuyen a la infraestructura de la Ocupación.

Abogar por un tratado climático justo, ambicioso y vinculante e insistir a la plena participación en futuras reuniones de la Conferencia de las Partes del Cambio Climático de las Naciones Unidas como una voz activa, fiel y comprometida para toda el bien de la tierra de Dios.


Continuar apoyando los estatutos de no discriminación en la sociedad secular que incluyen toda la gama de diversidad sexual y de género, y se comprometen a implementar completamente nuestras propias políticas de no discriminación en toda nuestra Iglesia.


Reconocer la complicidad de nuestra Iglesia en los prejuicios de género y la discriminación, y tomar medidas para remediar nuestro pasado; proclamar que las cuestiones de los derechos de las mujeres son cuestiones de derechos humanos.


Defender la protección de la integridad del proceso democrático eliminando las barreras que impiden el acceso a la boleta de votación.

 

2. Buscar y servir a Cristo en todas las personas, amando a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Abogar por una solución integral al sistema de inmigración estadounidense quebrado, apoyando específicamente la aprobación de una Ley DREAM limpia y la reinstauración de la designación de Estatus de Protección Temporal.


Demostrar que estamos comprometidos a ser una voz de compasión cristiana, misericordia y justicia para los inmigrantes y solicitantes de asilo al convertirnos en una Iglesia Santuario.


Autorizar un salario para el Presidente de la Cámara de Diputados, asegurando a la Iglesia de oportunidades más equitativas para el liderazgo.


Reúna y publique estadísticas raciales / étnicas / de género sobre las elecciones episcopales; clérigos transexuales y no binarios; y su correlación con la compensación del clero.


Abogar por el fortalecimiento de la asistencia de la red de seguridad económica, y oponerse a las medidas que crean barreras de acceso.

3. Proclamar con palabras y ejemplos las Buenas Nuevas de Dios en Cristo.

Eliminar las barreras para la plena participación en la vida congregacional haciendo que sus instalaciones y actividades específicas de género sean totalmente accesibles para todos, independientemente de la identidad y expresión de género.


Apoyar en ministerios de justicia social en palabra y acción, incluso los Ministerios de Jubileo, y establecer el personal adecuado.


Designar un grupo de trabajo centrado en la implementación del Canon III.1 para afirmar, empoderar y equipar a todos los bautizados en su vida diaria.

4. Continuar en la enseñanza y la comunión de los apóstoles, en la fracción del pan y en las oraciones.

Apoyar a las congregaciones en el estudio y la utilización del Libro de Oración Común 1979.


Crear nuevas traducciones del Libro de Oración Común 1979 que son culturalmente sensibles.


Autorizar el propuesto para el Ritual para ocasiones especiales 2018 y Las fiestas menores y los días de ayuno 2018, al mismo tiempo reconociendo la necesidad de desarrollar liturgias que sostengan el ministerio de todos los bautizados.


Eliminar las barreras para el uso de liturgias suplementarias autorizadas.


Fomentar la creación de liturgias inclusivas, evitando el lenguaje de género que es exclusivamente binario.

5. Perseverar en resistir el mal y, siempre que caigamos en el pecado, arrepentirnos y regresar al Señor.

Abogamos por una legislación sensata y sensible para disminuir la epidemia de violencia armada en nuestro país.


Crear conciencia y trabajar para abolir el tráfico humano de trabajo y sexo, la esclavitud humana de hoy.


Abordar el problema del encarcelamiento masivo como una manifestación de racismo sistémico y abogar por un sistema de justicia restaurativa.